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Fundación Sin Barreras

Funsiba, casa hogar que impulsa nuevos proyectos en el presente año.

Acción. Fomentar la correcta psicomotricidad entre jóvenes especiales es uno de los métodos empleados para su rehabilitación

En una casa de dos plantas y de construcción mixta, ubicada en la esquina de Huancavilca entre Tungurahua y Lorenzo de Garaycoa, jóvenes con discapacidad severa conversan, sonríen e interactúan bajo la mirada atenta de maestros y psicólogos.
 
En el sitio funciona, desde hace 7 años, la casa hogar Funsiba (Fundación Sin Barreras), en cuyo centro 30 personas adultas, hombres y mujeres, de 18 años en adelante, son atendidos psicológicamente y ejercitan lo motriz. Quince son internos que no tienen familia, o en su defecto, con padres obligados a buscar ayuda para poder llevar el sustento diario a sus respectivos hogares; los otros son ambulantes.

Sin embargo, el sitio contempla sus reglas, entre estas, que los padres de los atendidos visiten a sus hijos y los lleven a pasear una vez por semana.

Bolívar Mendoza, uno de los psicólogos encargados de la casa hogar, asegura ser esta una enfermedad “esclavizante” (deficiencia intelectual y física), pero se muestra orgulloso del progreso alcanzado con cada uno de “los chicos”.

Liset Pulley, de 25 años, es una de las internas, quien comparte su habitación con 4 de sus compañeras, entre ellas Rosita, una octogenaria del cantón Milagro que llegó al centro hace 3 meses y a quien, por su edad, durante el día la tienen en una silla de ruedas.

También está Jéssica Constante (42), quien escucha atenta las indicaciones que Kathy Carbo, una de sus maestras, ofrece a Hans Hartmann, compañero de la casa hogar.

En dicho aposento, con camas bien tendidas, 2 muñecas que parecen sonreír vívidamente, permanecen sobre 2 almohadas; mientras a un costado yace un cajón de color rojo, en el que los encargados del orden guardan juguetes.

En dos habitaciones cercanas, en las que se evidencia de igual forma un prolijo cuidado, descansan los varones al término de la jornada.

El profesional Bolívar Mendoza asegura que diariamente intentan que a las 21:00 todos estén en sus camas, lo que en ocasiones se torna difícil, pues varios de los residentes prefieren ver la televisión.

Adriana Heras, directora de Funsiba, habita en una casa contigua. Ella asegura querer a los internos como si fueran sus hijos; afecto que también les prodigan sus vástagos, en especial la menor, que en calidad de voluntaria ayuda por las tardes a los pacientes especiales.

La casa hogar Fundación Sin Barreras es una institución privada que subsiste por autogestión, con colaboración solidaria de benefactores.

Otros ingresos con los que se ayudan para su normal funcionamiento provienen de una pequeña librería que labora en el mismo local.

Esto es reconocido por la directora, quien indicó además que actualmente se realizan los trámites pertinentes en la Municipalidad de la urbe, con miras a lograr un espacio propio donde poder trabajar.

La casa que ocupan (de 14 metros por 12 de fondo) les fue entregada en comodato por un tiempo no mayor a 15 años.

A pesar de la realidad, Heras trabaja en nuevos proyectos a ejecutar en el presente año, el primero está relacionado con alimentación, el segundo sobre recreación y un tercero, con la práctica de arte-terapia.

 

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Quienes somos

FUNSIBA, es una organización no gubernamental sin fines de lucro con finalidad social, es una in stitución con el afán de dar servicio a personas con Discapacidad

Metas cumplidas

- evitar que sean abandonados o almacenados en hospitales psiquiatricos o sus afines.  - lograr que sean aceptados en la comunidad y sociedad en general

Financiamiento

Sample imageFUNSIBA atiende con el 100% en la educación,  salud, terapias y vestimenta, a residentes y ambulatorios,  que se  encuentran en una gran desventaja socio-económica